jueves, 4 de noviembre de 2010

FILOSOFIA DEL LENGUAJE

Tema I: Las ideas de la filosofía clásica sobre la naturaleza del lenguaje. Naturalismo y convencionalismo: Crátilo. El realismo conceptualista de Aristóteles. La filosofía estoica del lenguaje.

Dos son las concepciones prearistotélicas del lenguaje: naturalismo, y convencionalismo. El naturalismo apuesta por la postura de la mimesis, en la que el lenguaje (componentes lingüísticos y ontológicos) ofrece un reflejo fiel de la realidad, y por tanto constituye un método heurístico para alcanzar el conocimiento de la realidad.

El convencionalismo niega una conexión directa de tal forma que la utilización de los nombres es por convención social (nomoi construidos por ethoi). Niega pues la capacidad del lenguaje de ofrecer un reflejo fiel de la realidad.

"Postura abierta al relativismo y al antirealismo, aunque su mantenimiento no está ligado necesariamente a tesis gnoseológicas subjetivistas psicologistas o nominalistas."

Tema 2. Modi significandi: la filosofía del lenguaje en la Edad Media.

Viene marcada por la obra de San Agustín y por la traducción del De interpretatione por parte de Boecio.

En cuanto a San Agustín, varios aspectos de su teoría del lenguaje merecen ser destacados, bien por su importancia en sí o por su influencia en los escolásticos posteriores.

Tiene una filosofía del signo que incluye la definición de este como realidad material que evoca en el entendimiento una realidad ajena (De doctrina cristiana)

El signo lingüístico está constituido por una unión intrínseca de sonido y significación (De Magistro)

No es concebible un signo sin significado (sonido vacuo). En el significado reside el núcleo del valor o la fuerza (vis) del signo lingüístico, aunque no se identifica con ellas. La fuerza del signo es una noción más amplia que incluye tanto la significación como las diferentes formas en que tal significación afecta a una audiencia (principia dialectae)

La impresión que produce la teoría de signo de S.Agustín es la que propugna una conexión directa entre el signo y la cosa significativa.

Saber el significado de una palabra es saber indicar la realidad que invoca en el espíritu. Pero hay que tener en cuenta que distingue entre dos planos en los cuales se puede considerar al signo: uno, el plano exterior, en cuanto realidad fónica (vox verbi); otro en cuanto realidad interior, autentico signo. Las palabras pertenecientes a este lenguaje interior son comunes a todas las lenguas e independientes de su traducción verbal a una lengua concreta. En realidad, la relación que guardan entre sí los dos niveles del lenguaje es una relación semiótica: las palabras exteriores son signos de las palabras interiores.

Esta dicotomía encaja en otras teorías de San Agustín. EnPrincipia Dialectae distingue entre:

Verbum (palabra articulada, entidad fónica, lenguaje exterior)

Dictio (uso, acción [verbo + dicibile], lenguaje exterior)

Dicibile (lo expresable mediante lenguaje, lenguaje interior)

Res (Realidad, considerada independientemente de su capacidad para ser nombrada)

Boecio es el autor a través del cuál fueron conocidas y estudiadas las teorías aristotélicas sobre el lenguaje y la lógica (Hasta el siglo XII sólo se conocieron las categorías y de interpretatione).Isagoge, Porfirio, problemas de los universales.

El conocimiento del resto de las obras de Aristóteles en el siglo XIII animó las reflexiones lingüísticas de los filósofos medievales. Impulsó las investigaciones sobre las propiedades terminorum y los sincategoremata, esto es sobre la naturaleza semántica de los términos y sobre la función y significado de las características lingüísticas (William de Shyreswood, Pedro Hispano, Guillermo de Ockam)

Estos autores distinguieron dos propiedades fundamentales en los términos: la significativo y la supossitio.

La significatio es una propiedad esencial de los términos categoremáticos. Consiste en la capacidad que tiene el término para presentar el entendimiento una cosa bajo el aspecto formal. Puede ser mediata (o a través de la imagen mental) o inmediata (representando propiedades reales de lo significado)

Solo los sustantivos tienen suppositio, esto es, están en lugar de cosas representadas en el seno de la proposición. A los adjetivos y verbos corresponde la copulatio. Sólo cuando están sustantivadas, adquieren suppositio.

La suppositio puede ser considerada una noción tanto sintáctica como semántica.

Mientras que en el siglo XIII la filosofía del lenguaje que sustentaba las nociones gramaticales era fundamentalmente realista (el Modus essendi de las cosas determina el Modus intelligendi y este el Modus significando ), aristotélica, en el siglo VI el nominalismo de Guillermo de Ockham. Introdujo un nuevo sesgo en las investigaciones lógico-semánticas. (Los conceptos son ejemplificados o instanciados por los individuos, pero no constituirán realidades a parte de esos individuos).

El nominalismo de Ockham consiste esencialmente en su negativa a considerar los nombres comunes o predicados como designadotes de entidades diferentes de los individuos a que se aplican. Y su concepción constituye un precedente lejano, pero claro, del extensionalismo de la moderna lógica y del análisis formal de la semántica o de las lenguas naturales.

Una de las propietates terminorum de la suppositio puede ser propia o inapropiadamente material o formal.

Propia cuando el término lingüístico es empleado literalmente no de forma metafórica, irónica o retórica, con lo que sería Impropia. Cuando es propia la suppositio es formal si el término está en lugar de una realidad no lingüística y material si es nombre o entidad lingüística. (Lenguaje objeto y metalenguaje).

En la Escuela de Petit-Pont sobre el SRna se discutían apasionadamente cuestiones como las siguientes: cuando un cerdo es conducido al mercado ¿es la cuerda o el hombre quien lo sujeta?

Había unos razonamientos llamados Gualídicos por el nombre de su inventor Gualón que tenía esta forma:

Premisa 1

Tienes lo que no has perdido

Premisa 2

No has perdido cuernos

Conclusión

Luego tienes cuernos

Incluso quienes no veían en esto más que un ejercicio de pura dialéctica terminaban por dejarse enredar en ellos y confundir a la filosofía y hasta la teología con semejantes puerilidades. Pedro Abelardo y Guillermo de Champeaux mantuvieron una agria polémica en torno a los universales.

Según Boecio, varias especies, caballo, hombre, lobo, tienen en común la misma esencia "animal" y dentro del mismo género (genus affinis) cada especie se distingue de las demás por su (differentia specifica) diferencia específica.

Abelardo comprendió la dificultad de Boecio: consiste en que todo universal debe estar a la vez y entero en sí mismo y todo entero en cada uno de los individuos de los que es género y especie.

Además la experiencia atestigua que las especies son realmente distintas ente si; pero no podrían serlo si poseyesen el mismo género. Si el mismo universal "animal" existe realmente y todo entero en la especie "hombre" y en la especie "caballo" de suerte que una misma cosa (animal) es ella misma y su contrario (racional-no racional) simultáneamente.

La segunda respuesta consiste en decir que los individuos no se diferencian entre sí por sus partes accidentales sino también por sus esencias, de modo que nada de lo que se encuentra en una se encuentra en otra (ni materia ni forma) pero para mantener la universalidad de las esencias postularon que si las cosas no son idénticas esencialmente puesto que sus esencias son distintas al menos sí son iguales por indiferencia (falta de diferencia).

Este fue el refugio de Champeaux después de haber sido obligado por Abelardo a abandonar la primera opción. Pero también le obliga a abandonar esta.

Según Champeaux, habría que admitir la no-diferencia entre Sócrates y Platón en cuanto hombres; pero si son el mismo hombre ¿en que pueden diferenciarse? Entonces se vuelve a caer en todas las dificultades de la primera opción

Para Abelardo la fuente de todas estas dificultades radica en la ilusión de creer que los universales son cosas reales, sino en sí mismas, al menos en los individuos.

Abelardo no ataca la realidad en sí de las Ideas de platón sino la realidad del universal genérico en sus especies, o del universal específico en los individuos.

Cada cosa no es sino ella misma y lo que ella es. De aquí la conclusión decisiva de Abelardo: puesto que la universalidad no puede ser atribuida a las cosas, hay que atribuirla a las palabras.

La universalidad no es otra cosa que la función lógica de algunas palabras.

Tema 4. Las ideas y el origen de la semiótica en la obra de J. Locke.

(La filosofía del lenguaje en el siglo XVII)

El libro III del Ensayo sobre le entendimiento humano es la primera obra en la que se expone de forma sistemática las tesis semánticas basadas en el giro epistemológico cartesiano.

Constituye, en cierta medida, el primer libro de filosofía del lenguaje porque en el se abordan explícitamente problemas epistemológicos ligándolos a problemas semánticos. El ensayo de Locke constituye una de las primeras obras en las cuales se manifiesta conciencia de las investigaciones lógico-semánticas; están indisolublemente ligadas a la resolución de problemas filosóficos.

Esto no quiere decir que Locke elaborara una filosofía del lenguaje en sentido moderno, esto es, un conjunto articulado de tesis sobre la naturaleza de significado, sino que en su caso, la reflexión sobre el significado es parte de la reflexión filosófica. El sentido que tiene la reflexión sobre el significado en Locke no es el de contribuir a la constitución de una teoría lingüística filosóficamente fundada, sino el de colaborar en la eliminación de obstáculos para la resolución del problema epistemológico central en su filosofía: la naturaleza y los límites del conocimiento humano.

En este sentido Locke fue influido por Bacon y sus ídolos de mercado: el lenguaje vela antes que desvela, la naturaleza del pensamiento. Hay que remediar las imperfecciones y los abusos que se dan en el uso del lenguaje.

El concepto central de la filosofía de Locke es el de idea. A menudo se ha criticado el uso que Locke hace de dicho concepto plurivalente y en ocasiones inconsistente. Lo cierto es que Locke consideró las ideas como un cierto tipo de signos de las cosas y las palabras signos de las ideas. En este sentido, la tesis central de la semiótica en lo que se refiere al lenguaje, es que las palabras significan ideas; una tesis cartesiana, que también se encuentra expuesta en la lógica y la gramática de Port Royal y que, como sucede en general en esta teoría racionalista, se encuentra en dificultades para explicar las relaciones entre el lenguaje y la realidad.

"Las palabras, en su significación primaria, nada significan excepto las ideas que están en la mente del que las usa" Locke (Ensayo III, II, 2).

Con la matización, "en su significación primaria", Locke parecía excluir ante todo las ocurrencias metalingüísticas de las palabras, esto es, cuando las palabras se utilizan para referirse a si mismas, y además, las palabras sincategoremáticas, de las que explícitamente afirma que sirven para significar la conexión que establece la mente con las proposiciones, vinculando unas con otras. Con esto se previno Locke contra las críticas, que no obstante, fueron formuladas posteriormente (por ejemplo Berkeley), que insistieron en la necesidad de que a cada palabra le corresponda una idea, so pena de ser considerada asignificativa.

Tema 6. Humboldt y el relativismo: lengua, acción y carácter nacional.

La Idea de la relatividad lingüística no era una idea original en los tiempos de Humboldt. Podía encontrarse implícita en muchas teorías sobre el lenguaje. Desde Locke que ya mantenía la tesis de la intraducibilidad de las lenguas y había sido más o menos expresada por diversos autores franceses (Condillac, Desti de Tracy, Maupertuis, de Gernado) a lo largo del siglo XVIII. Pero sólo en Humboldt adquiere la tesis de la relatividad lingüística la función de núcleo central de toda una teoría sobre el lenguaje y sobre el hombre. Sólo a partir de su obra el relativismo se convierte en un tema recurrente.

Como en el caso de los ideólogos y de los enciclopedistas, el interés de Humboldt por los estudios lingüísticos era más bien metodológico que sustantivo. Humboldt como anteriores filósofos del lenguaje, consideraba que el estudio de este constituía el medio ideal para inquirir en la naturaleza humana y en su proceso de constitución.

Una característica central de la filosofía lingüística de Humboldt es su consideración del lenguaje en conexión con los procesos psicológicos de percepción y conceptualización. Humboldt pensaba que el lenguaje desempeña un papel constitutivo en los procesos de pensamiento y tanto individual como colectivamente. Esta dimensión psicológica era considerada previa a la dimensión social.

El lenguaje es concebido como instrumento del pensamiento más que como sistema de comunicación primero como herramienta cognitiva, y luego, como sistema de transmisión de información.

El concepto de "articulación" es esencial para comprender la concepción de Humboldt sobre las relaciones entre lenguaje y pensamiento. Se aplica en dos niveles, en el fónico y en el mental. Del mismo modo que el sonido en el lenguaje se produce de forma articulada (descompuesto en unidades) así sucede con el pensamiento. El flujo mental, la corriente continua de estados mentales en que consiste nuestra experiencia, se encuentra en el pensamiento, dividida en elementos, que son los conceptos. Pero este paralelismo no es analógico sino causal. No es una simple similitud entre los procesos de constitución del lenguaje y el pensamiento, sino que expresa una conexión más íntima: La articulación lingüística es una condición necesaria para el surgimiento de la conceptualización, que implica el análisis (descomposición) del "flujo" de la experiencia.

Antes de que el lenguaje descomponga el pensamiento solo existe un flujo de sensaciones indiferenciadas, en las que se mezclan percepciones puras, sentimientos, deseos, etc. Se trata del pensamiento pre-articulado, indeterminado, que Humboldt contrapone al pensamiento conceptualmente organizado.

El lenguaje es el instrumento que permite al individuo el salto cualitativo desde el pensamiento pre-articulado al pensamiento conceptualmente organizado. Cuando se dice que Humboldt mantenía que el lenguaje era condición del pensamiento se refiere al pensamiento articulado.

Con respecto a ciertas epistemologías racionalistas, la de Humboldt se distingue por el énfasis que pone en el carácter activo de la mente humana. El entendimiento no es el mero receptor de sensaciones sino la facultad de organizar y dividir la experiencia en unidades (similares, oponibles, compatibles...), en conceptos lingüísticamente determinantes y consolidados.

"El principio que domina la totalidad del lenguaje es la articulación; su cualidad más importante es la disposición fácil y consistente, pero que presupone los elementos simples y en sí mismos inseparables. La esencia del lenguaje consiste en moldear el material del mundo fenoménico para darle la forma de pensamiento" W. Humboldt.

El lenguaje tiene una función cognitiva. Para Humboldt la concepción semiótica que separa, como realidades diferentes, el signo lingüístico y aquella realidad conceptual a la que se aplica.

No se puede considerar a las palabras como signos de las cosas, no se puede separar al uno de la otra. Confundir esto, y considerarlas simples signos, es el error básico que arruina a cualquier lingüística y cualquier consideración correcta del lenguaje (Humboldt)

Se inscribe así en una tradición racionalista que tiene más que ver con Locke y Condillac (que consideraban que el lenguaje tiene un papel constitutivo y central en el desarrollo del pensamiento) que con Leibniz y Kant (que conciben el lenguaje como sistema auxiliar útil para la representación y transmisión del pensamiento.

En cuanto a la teoría propiamente semántica de Humboldt hay que señalar dos rasgos:

1) Su conciencia del carácter relacional del enunciado frente a la concepción nominativa.

2) Su defensa del simbolismo fónico como conector de la arbitrariedad del signo lingüístico.

Lo primero parte de la tesis de la relatividad lingüística, es común y compartida por muchos filósofos de la época; el lenguaje y determina el pensamiento, juega un papel decisivo en su conformación. El lenguaje es el medio fundamental para la organización del caos de la experiencia que constituye el pensamiento pre-articulado. El paso del pensamiento pre-articulado al articulado se alcanza cuando el flujo sensorial es analizado, dividido y categorizado. En ese estadio, el pensamiento adquiere autoconciencia, para lo que es esencial el proceso de fijación y el mecanismo de reconocimiento de las unidades en que articula el flujo de sensaciones. Esto sólo se consigue por intermedio del lenguaje. La experiencia, la sensación, la memoria, el reconocimiento, se efectúa con mediación, son actividades que se desarrollan dentro de los moldes formales determinados por la estructura (la forma interior) de la lengua.

Pero a su vez el carácter lingüístico está en relación con el carácter nacional. Esa forma colectiva e históricamente conformada de concebir y categorizar las relaciones con el entorno queda impresa en la lengua.

El fondo de objetividad existe, constituido por la estructura de la realidad misma, pero la objetividad se pierde cuando se sale uno del nivel de lo puramente sensible.

En suma, todo el sistema semántico de la lengua no es sino la expresión del carácter y desarrollo intelectual de una comunidad, constituyendo el acervo conceptual que, en esa etapa histórica, ha alcanzado la sociedad.

Cada lengua incorpora su propia visión del mundo, su propio prisma a través del cuál miran la realidad los que la hablan.

"La variación de las lenguas consiste en algo más que en la variación de los signos".

Mientras que la filosofía del lenguaje racionalista destaca la unidad del entendimiento humano y de sus productos, la filosofía romántica de Humboldt pone el énfasis en su heterogeneidad; siendo particularmente sensible al carácter histórico y dinámico del lenguaje.

La cadena causal de determinaciones entre el carácter racional, el pensamiento y la lengua no es recorrido de forma unidireccional y la cuestión del origen es irresoluble.(Es posible que asignara un papel primigenio al carácter nacional)

La filosofía del lenguaje de Humboldt concibe esta refutación mutua bajo la metáfora organicista. (El lenguaje es un organismo vivo, sujeto a desarrollo para cuya comprensión es necesario el análisis de las influencias regulatorias a que esta sometido por la realidad y el pensamiento)

Tema 7. Semiosis y sistema semiótico: del signo a la lengua.

En la lógica el signo era lo que se llamaba vulgarmente término, pero el signo podía ser entendido en varios sentidos.

1.- Podía ser un signo que representase la cosa designada

2.- Podía ser un signo que condujera a un conocimiento por medio de una similitudo.

3.- Podía ser también un signo que condujera al conocimiento de otra cosa mediante una conexión distinta.

Los llamados racionalistas modernos de ocuparon de los signos como elementos capaces de constituir una doctrina universal de signos que puedan referirse a todas las ideas que pueda albergar el espíritu humano (Descartes)

Para Leibniz el signo es un elemento de una scientia universales o de una mathesis universales

En el mismo sentido se pronuncia Wolf, con su tesis de la lengua y (lengua et scriptura universales )

Para Saussure el signo es una "entidad psíquica" que tiene dos cosas íntimamente unidas: una es la imagen acústica y otra el concepto.

A veces se usa signo para designar sólo la imagen acústica. Pero Saussure propone llamar al concepto significado y a la imagen acústica significante, reservando el nombre de signo para designar el total. El lazo que une significado y significante es arbitrario. La distinción de Saussure tuvo gran éxito y se ha incorporado con muchas variantes en las concepciones estructuralistas.

Peirce dividió los signos en muchos tipos (en una ocasión propuso que hay 59.049 tipos de signos debidos a las combinaciones entre 10 dicotomías y 69 clases). Entre las clasificaciones destaca la que comienza por considerar tres puntos de vista sobre los signos:

1) Los signos pueden serlo de sí mismos.

2) Pueden tener relación con el objeto

3) Pueden tener relación con el sujeto (interpretado)

Puede advertirse que la clasificación de signos según lo que hemos llamado "tres puntos de vista" es análoga a la luego difundida por Morris y otros autores.

Morris (Charles W.) ha sostenido que el signo puede ser considerado como algo que sostiene tres tipos de relación:

1) Con otros signos (sintaxis)

2) Con objetos designados o denotados (semántica)

3) Con el sujeto que usa el signo (pragmática)

El estudio general del signo (semiótica)

Peirce (1839- 1914)

La concepción del signo que Peirce comparte es la de estirpe agustiniana: el signo es una realidad que está en lugar de otra para alguien que se lo hace presente: "Un signo o representamen es algo que, para alguien representa o se refiere a algo en un aspecto o carácter. Se dirige a alguien, esto es, crea en la mente de esa persona un signo equivalente o, tal vez, un signo desarrollado. Este signo. Este signo creado..."

La concepción de Peirce implica al menos tres miembros. Representamem, interpretante y objeto. La función del interpretante es hacer presente el objeto mediante la conexión causal entre el representamem y el objeto. Esta conexión no consiste en que el representamem o signo se refiera al objeto en su totalidad apelando en bloque a sus propiedades, sino que lo evoca apuntando a una o varias de ellas, sin que sea necesario que se trate de propiedades definitorias. La relación signica o semiosis es pues, triádica y de tal naturaleza que se puede representar mediante un triángulo, precedente del propuesto por Odegn y richards (El significado del significado) que es el más conocido en la semiótica contemporánea.

Representamem-representamem

La ciencia de la semiótica tiene tres ramas, la primera ha sido llamada por Duns Scoto gramática especulativa. Podemos denominarla gramática pura. Tiene como objeto determinar lo que debe ser verdadero del representamem usado por toda inteligencia científica en orden a que pueda encarnar un significado.

De otro modo, la gramática pura estudia las condiciones formales de posibilidad de los signos para que puedan funcionar como tales. Proporciona una definición de lo que es signo, delimitando la clase de realidades que pueden serlo de las entidades que no pueden alcanzar esa naturaleza.

Representamem- objeto

La rama de la semiótica que está en relación con los objetos representados es la lógica...propiamente dicha, o lógica pura. Es la ciencia de lo que es cuasi-necesariamente verdadero de las representaciones de alguna inteligencia científica en orden a que puedan valer respecto de algún objeto, esto es, que puedan ser verdaderos.

Esta concepción de la lógica pura como disciplina que especifica las condiciones formales y necesarias que surgen cuando el sistema lingüístico tiene un trasunto posible en el plano ontológico, es una concepción semántica.

Interpretan- Representamem

La tercera rama de la semiótica (relaciones signo-interpretante) es llamad por Peirce retórica pura. Su objetivo es determinar las leyes por las cuáles en toda inteligencia científica un signo da origen a otro.

Estas divisiones en gramática lógica y retórica, aparte de enlazar con la tradición medieval, constituyen prefiguraciones de la ya clásica división de la lingüística y demás ciencias de lo simbólico en sintaxis semántica y pragmática.

El uso del signo da por supuesto el conocimiento del objeto que sustituye y no puede añadir algo epistemológicamente nuevo a ese objeto. El mecanismo lingüístico está pues basado en el reconocimiento que podamos conectar el signo con la realidad a la que se refiere depende en última instancia de que tengamos o hayamos tenido contacto previo con dicho objeto y podamos reconocerlo.

"El signo no afecta al objeto sino que es afectado por él"(Collected pappers, 1538)

De otro modo: la independencia de niveles en el hecho semiótico no excluye la existencia de una jerarquía en la que el nivel objetual prima sobre lo demás. Pero tal primacía atañe a la dirección de las relaciones causales no al carácter necesario o contingente de los elementos de la triada semiótica.

Otro aspecto de la semiótica de Peirce tuvo influencia sobre el posterior desarrollo de esta disciplina es el taxonómico.

La obra de Peirce, a pesar de su oscuridad y complejidad, ejerció una importante influencia en los autores posteriores. Entre ellos se suele destacar, ya en el siglo XX a W. Morris como el autor cuya obra sistematizadota ejerció la función de puente entre los pioneros de la semiótica y sus practicantes más conspicuos del siglo actual.

Tema 9. Forma lógica, nombres y descripciones.

1. Teoría del lenguaje y atomismo lógico: Bertrand Russell

Cuando se considera la filosofía del lenguaje de B. Russell lo primero que hay que tener en cuenta es que sus opiniones lingüísticas están inextricablemente entrelazadas con otras tesis epistemológicas u ontológicas, que forman en conjunto su sistema filosófico.

Según Bertrand Russell, los análisis lingüísticos carecían de valor en cuanto mera propedéutica filosófica; eran inútiles cuando no estaban dirigidos propiamente a la solución teórica de problemas lógicos o filosóficos de carácter sustantivo.

Una tesis filosófica que Russell compartió con Wittgenstein es la de que el análisis de la estructura del lenguaje constituye una vía válida para la comprensión de la realidad. Y era eso la razón de que en muchas ocasiones los problemas lógico-semánticos se hallen expuestos y resueltos en contextos epistemológicos u ontológicos. En particular, la concepción medular de la filosofía de Bertrand Russell en su periodo maduro, la del atomismo lógico, impregna las tres disciplinas, semántica lógica, teoría el conocimiento y ontología.

Por lo que concierne a la teoría del lenguaje, Russell mantuvo dos tesis generales referentes 1) A la realidad del lenguaje con la realidad y 2) al aprendizaje de este. Estas tesis son: el realismo semántico y el principio de aprendizaje por familiarización, (acquitance), respectivamente.

El realismo semántico consiste en su identificación de la teoría del significado con la teoría de la referencia, identificación que implica que el significado de una expresión es la entidad a la cuál sustituye.

El principio de aprendizaje por familiarización postula que el significado de una expresión es la entidad a la cual sustituye.

El principio de aprendizaje por familiarización postula que el significado de una expresión se aprende cuando se conoce a la entidad a la que esta sustituye.

Saber el significado de una expresión (teoría semántica) está estrechamente relacionado con el conocimiento de la realidad (epistemología) y este a su vez con la misma estructura de esto (ontología)

La teoría del significado depende de las teorías ontológicas y epistemológicas en el sentido de que según sea la estructura de la realidad y nuestro conocimiento de ella, así será la estructura lógica del lenguaje y su significado.

El atomismo de Russell: postulaba que la realidad es descomponible en elementos últimos, no tienen carácter físico sino lógico, son entidades inalcanzables por el pensamiento y constituyen los significados genuinos de las expresiones denominadas puras. El resto de los significados será compuesto a partir de ellas, en un lenguaje ideal. Se ha discutido si Russell propuso su teoría como un conjunto de afirmaciones aplicables a cualquier lengua o solamente ciertas tesis sobre una particular idealización. (Los estudiosos de Russell se han inclinado por esta última opción)

"No es que haya un lenguaje lógicamente perfecto, o que nosotros nos creamos aquí y ahora capaces de construir un lenguaje lógicamente perfecto, sino que toda la función del lenguaje consiste en tener significado y sólo cumple esa función satisfactoriamente en la medida en que se aproxima al lenguaje ideal que nosotros postulamos." (Introducción al Tratactus de Wittgenstein)

2. La noción de forma lógica

El interés de Russell por el análisis lingüístico tenía dos aspectos. Por un lado, tiene una motivación lógico-matemática, pues ese análisis podría según él, contribuir a resolver problemas de fundamentación de las ciencias formales. Por otro, una motivación filosófica puesto que según Russell, edificios enteros (como la ontología de Leibniz) están basados en un análisis lógico gramatical deficiente. El análisis correcto del lenguaje (de su estructura lógica) tendrá pues un doble efecto: aclarará los fundamentos lógicos de la matemática y conducirá a una teoría ontológica adecuada.

Del mismo modo que Frege, Russell consideró que el lenguaje ordinario es un lenguaje imperfecto, no sólo porque es inútil para la expresión precisa del pensamiento, sino también porque es engañosos.

Las deficiencias del lenguaje común se distribuyen en dos niveles, el sintáctico y el léxico. En el caso de este último el lenguaje común es ambiguo (diversas opciones del verbo ser), vago (contiene predicados de alcance indeterminado) y contundente (hacen aparecer como significativas oraciones, que analizadas lógicamente no lo son en absoluto). Pero sus deficiencias sintácticas son mucho más perniciosas que las léxicas, son las que conducen a errores filosóficos graves, sustentando sistemas equivocados como el monismo, o induciéndonos a errores categoriales, como el considerar a los cuantificadores como parte del sujeto enunciado.

La principal tarea de la filosofía es el análisis del lenguaje para poner de relieve su auténtica estructura lógica. El análisis ha de estar dirigido a mostrar la forma lógica del enunciado.

El método para obtener la forma lógica de un enunciado es el de descomponerlo en sus genuinos elementos y luego sustituir esto por variables (individuales o predicativas). El resultado es un esquema enunciativo expresado en lenguaje lógico (habitualmente de primer orden).Pero, para aplicar este método, es preciso tener una teoría sobre que es un componente último de un enunciado y sobre los tipos de enunciados posibles.

Comenzando por lo segundo, Russell dividió a los enunciados (o proposiciones como el las denominaba) en atómicos y moleculares. Los enunciados atómicos son los enunciados inanalizables, esto es, aquellos cuyos componentes y sus relaciones son tan simples, que es imposible descomponerlos.

Las proposiciones atómicas no incluyen conectivas lógicas, pero mediante ellas pueden unirse para formar proposiciones complejas.

Es preciso distinguir, en cuanto proposiciones atómicas los nombres propios ordinarios de los nombres lógicamente propios. Los primeros denominan entidades complejas.

Tema 11: Extensión e intensión: La filosofía del lenguaje de R.Carnap.

1.-La influencia de L. Wittgenstein en el círculo de Viena.

El círculo de Viena se desarrolla en torno a la figura del catedrático Schlik, en el periodo de entreguerras con un objetivo de investigación tradicional (definición del conocimiento y separación de otros sistemas de ideas) pero con un método novedoso, el análisis lógico implícito dentro de este mismo conocimiento.

El problema epistemológico del conocimiento se resuelve a través del problema lógico-lingüístico, es decir, los positivistas consideran que una afirmación que pretenda llevar en sí misma algún tipo de conocimiento debe ser un enunciado que muestre la realidad intrínseca o extrínseca del individuo, debe definir el hecho.

La teoría lingüística para el análisis segregatorio de enunciados y otras entidades lingüísticas es aportada por Wittgenstein en el Tractatus. Las tesis básicas tomadas de Wittgenstein quedan resumidas en:

1)el significado del enunciado no consiste sino en reflejar o representar la estructura de un hecho posible

2)El enunciado se compara con la realidad y, sólo en virtud de esa comparación, puede averiguarse si representa un hecho del mundo o no, si es verdadero o falso.

2.-La crítica de Carnap a la metafísica tradicional.

Expuesta en La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje (1932). Problema de demarcación entre lenguaje significativo y no significativo, que no puede reducirse al análisis formal que puede autorizar una construcción como enunciado en virtud de su forma pero no es capaz de distinguir si es verdaderamente un enunciado significativo. Se reclama así los instrumentos que permitan distinguir entre proposiciones y pseudo proposiciones.

El lenguaje para Carnap consta de léxico y sintaxis, de palabras significativas y reglas de combinación de esas palabras. Si una de los dos ejes lingüísticos falla esto denuncia la asignificatividad de las pseudo proposiciones:

-Las tribulaciones del principio de verificabilidad.

-Extensión e intensión.

1. Teoría de los actos del habla (1911-60)

Fue J. Austin"How to do things with words" quien clasificó los actos del habla en locutivos, ilocutivos y perlocutivos.

Un acto locutivo es un acto consistente en decir algo. A su vez, todo acto de decir algo puede ser descompuesto en un acto fonético (emisión de sonidos) y un acto fáctico (esos sonidos se organizan acorde a un sistema gramatical) y un acto rético (esos sonidos se emiten con un sentido y una referencia, en el sentido de Frege)

Un acto ilocutivo a diferencia de un acto de decir algo, es un acto que se realiza al decir algo. Realizar un acto locutivo presupone realizar un acto ilocutivo.

Ejemplo: "El toro está a punto de embestir" es un acto locutivo en cuanto dice que un acto elocutivo, en cuanto avisa.

Un acto perlocutivo es un acto que uno realiza por el hecho de haber realizado un acto elocutivo, pero nada garantiza que todo acto ilocutivo vaya acompañado de un acto perlocutivo.

1. Teoría del lenguaje y atomismo lógico: Bertrand Russell

Cuando se considera la filosofía del lenguaje de B. Russell lo primero que hay que tener en cuenta es que sus opiniones lingüísticas están inextricablemente entrelazadas con otras tesis epistemológicas u ontológicas, que forman en conjunto su sistema filosófico.

Según Bertrand Russell, los análisis lingüísticos carecían de valor en cuanto mera propedéutica filosófica; eran inútiles cuando no estaban dirigidos propiamente a la solución teórica de problemas lógicos o filosóficos de carácter sustantivo.

Una tesis filosófica que Russell compartió con Wittgenstein es la de que el análisis de la estructura del lenguaje constituye una vía válida para la comprensión de la realidad. Y era eso la razón de que en muchas ocasiones los problemas lógico-semánticos se hallen expuestos y resueltos en contextos epistemológicos u ontológicos. En particular, la concepción medular de la filosofía de Bertrand Russell en su periodo maduro, la del atomismo lógico, impregna las tres disciplinas, semántica lógica, teoría el conocimiento y ontología.

Por lo que concierne a la teoría del lenguaje, Russell mantuvo dos tesis generales referentes 1) A la realidad del lenguaje con la realidad y 2) al aprendizaje de este. Estas tesis son: el realismo semántico y el principio de aprendizaje por familiarización, (acquitance), respectivamente.

El realismo semántico consiste en su identificación de la teoría del significado con la teoría de la referencia, identificación que implica que el significado de una expresión es la entidad a la cuál sustituye.

El principio de aprendizaje por familiarización postula que el significado de una expresión es la entidad a la cual sustituye.

El principio de aprendizaje por familiarización postula que el significado de una expresión se aprende cuando se conoce a la entidad a la que esta sustituye.

Saber el significado de una expresión (teoría semántica) está estrechamente relacionado con el conocimiento de la realidad (epistemología) y este a su vez con la misma estructura de esto (ontología)

La teoría del significado depende de las teorías ontológicas y epistemológicas en el sentido de que según sea la estructura de la realidad y nuestro conocimiento de ella, así será la estructura lógica del lenguaje y su significado.

El atomismo de Russell: postulaba que la realidad es descomponible en elementos últimos, no tienen carácter físico sino lógico, son entidades inalcanzables por el pensamiento y constituyen los significados genuinos de las expresiones denominadas puras. El resto de los significados será compuesto a partir de ellas, en un lenguaje ideal. Se ha discutido si Russell propuso su teoría como un conjunto de afirmaciones aplicables a cualquier lengua o solamente ciertas tesis sobre una particular idealización. (Los estudiosos de Russell se han inclinado por esta última opción)

"No es que haya un lenguaje lógicamente perfecto, o que nosotros nos creamos aquí y ahora capaces de construir un lenguaje lógicamente perfecto, sino que toda la función del lenguaje consiste en tener significado y sólo cumple esa función satisfactoriamente en la medida en que se aproxima al lenguaje ideal que nosotros postulamos." (Introducción al Tratactus de Wittgenstein)

2. La noción de forma lógica

El interés de Russell por el análisis lingüístico tenía dos aspectos. Por un lado, tiene una motivación lógico-matemática, pues ese análisis podría según él, contribuir a resolver problemas de fundamentación de las ciencias formales. Por otro, una motivación filosófica puesto que según Russell, edificios enteros (como la ontología de Leibniz) están basados en un análisis lógico gramatical deficiente. El análisis correcto del lenguaje (de su estructura lógica) tendrá pues un doble efecto: aclarará los fundamentos lógicos de la matemática y conducirá a una teoría ontológica adecuada.

Del mismo modo que Frege, Russell consideró que el lenguaje ordinario es un lenguaje imperfecto, no sólo porque es inútil para la expresión precisa del pensamiento, sino también porque es engañosos.

Las deficiencias del lenguaje común se distribuyen en dos niveles, el sintáctico y el léxico. En el caso de este último el lenguaje común es ambiguo (diversas opciones del verbo ser), vago (contiene predicados de alcance indeterminado) y contundente (hacen aparecer como significativas oraciones, que analizadas lógicamente no lo son en absoluto). Pero sus deficiencias sintácticas son mucho más perniciosas que las léxicas, son las que conducen a errores filosóficos graves, sustentando sistemas equivocados como el monismo, o induciéndonos a errores categoriales, como el considerar a los cuantificadores como parte del sujeto enunciado.

La principal tarea de la filosofía es el análisis del lenguaje para poner de relieve su auténtica estructura lógica. El análisis ha de estar dirigido a mostrar la forma lógica del enunciado.

El método para obtener la forma lógica de un enunciado es el de descomponerlo en sus genuinos elementos y luego sustituir esto por variables (individuales o predicativas). El resultado es un esquema enunciativo expresado en lenguaje lógico (habitualmente de primer orden).Pero, para aplicar este método, es preciso tener una teoría sobre que es un componente último de un enunciado y sobre los tipos de enunciados posibles.

Comenzando por lo segundo, Russell dividió a los enunciados (o proposiciones como el las denominaba) en atómicos y moleculares. Los enunciados atómicos son los enunciados inanalizables, esto es, aquellos cuyos componentes y sus relaciones son tan simples, que es imposible descomponerlos.

Las proposiciones atómicas no incluyen conectivas lógicas, pero mediante ellas pueden unirse para formar proposiciones complejas.

Es preciso distinguir, en cuantas proposiciones atómicas los nombres propios ordinarios de los nombres lógicamente propios. Los primeros denominan entidades complejas.

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